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Padre Michael J. McGivney
pintura de Antonella Cappuccio, óleo sobre lienzo, 2003
La imagen refleja el consuelo y orientación espiritual que les brindan a las multitudes de emigrantes recién llegados los Caballeros de Colón y su fundador, el Padre Michael J. McGivney. El ejemplo del sacerdote continúa inspirando a los Caballeros en la actualidad, y Cappucio logró capturar su visión de forma maravillosa en esta obra.
Aquí, la artista muestra a los colonos llegando a las costas estadounidenses a través del puerto de Nueva York. Traen consigo la esperanza y los sueños de una nueva vida: económica, cultural y espiritual. La simbólica Estatua de la Libertad se puede ver a la distancia ofreciendo consuelo, esperanza y plegarias a todos los que pasan “junto a la puerta dorada”.
En el extremo derecho vemos al Padre McGivney, sentado, sosteniendo un libro abierto. Detrás de él observamos la fachada de la Iglesia de St. Mary, donde el joven cura organizó por primera vez a los Caballeros de Colón en New Haven, Connecticut.
Él percibió claramente que, tanto los católicos como la Iglesia, enfrentaban graves problemas en la segunda mitad del siglo XIX, tales como los prejuicios étnicos y anticatólicos; el desempleo; la falta de prestigio social y la pérdida temprana del sostén familiar.
El emblema de la Orden aparece encima de los cortinados. La luna y las estrellas del amanecer brindan un telón de fondo para el inicio de un nuevo día, en una nueva tierra.
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