
Padre José T. Rangel Montaño

Padre Andrés Solá Molist
En 2005, otros dos Caballeros también mártires mexicanos, fueron beatificados, José Trinidad Rangel Montano, sacerdote diocesano de León y miembro del Consejo 2484, y el Padre Andrés Sola Molist, sacerdote claretiano español, miembro del Consejo 1963. Ambos fueron ejecutados por su Fe en abril de 1927, en el Rancho de San Joaquín, México.
Estos hombres y miles más, pagaron el sacrificio supremo por sus actividades Católicas en México durante los años 1920 y los años 1930. Pero a través de este periodo, Caballeros de Colón en México mantuvieron la Fe y cientos de ellos dieron sus vidas para proteger sus creencias, algunos como mártires y otros en la lucha armada de los Cristeros en contra del gobierno.
Aunque siempre prefirió una lucha pacifica en contra del gobierno, el Papa Pío XI alabó el trabajo de Caballeros en México en su encíclica de 1926, Iniques Afflictisque, y escribió lo siguiente: “Caballeros de Colón es una organización que se encuentra en todos los estados de la republica mexicana y afortunadamente esta compuesta de miembros activos y trabajadores, quiénes, como resultado de sus vidas practicas y abierta profesión a la Fe, al igual que su celo en asistir a la Iglesia, han ganado los honores merecidos”.
Caballeros y la Iglesia en general en México han sido apoyados consistentemente por Caballeros en los Estados Unidos, quienes, además de distribuir literatura que mantuvo a los Americanos informados con respecto a los apuros de la Iglesia en México, trataron de influenciar al Presidente Coolidge para que pusiera presión con objeto de terminar la persecución . En 1926, Coolidge se reunió con una delegación de Caballeros de Colón compuesta por, entre otros, el Caballero Supremo James Flaherty, el futuro Caballero Supremo, Luke Hart, y el Director Supremo William Prout. Coolidge confirmo el compromiso hecho por su administración con el objeto de resolver los problemas en México.
Aunque Caballeros había sido declarado fuera de la ley en México, con cientos de muertos--aun Columbia, la revista de la Orden se prohibió temporalmente--Caballeros de Colón sobrevivió. En el año 2005, durante la Convención del Centenario en la Ciudad de México, el Caballero Supremo, Carl Anderson, declaró que los Caballeros en México “son incomparables” en su devoción a los “ideales de nuestra fundación y en su devoción a la fe Católica”.