Huyendo de la hambruna: La inmigración irlandesa a Norteamérica, 1845-1860

De 1845 a 1860, más de 1.5 millones de inmigrantes irlandeses zarparon a través del Océano Atlántico hacia Estados Unidos y Canadá. En los reducidos espacios debajo de las cubiertas de los "barcos ataúd", el viaje estaba plagado de las penurias de las inclemencias del tiempo y el peligro de la enfermedad, pero a pesar de su incierto futuro, los viajeros enfrentaron dichas adversidades con la esperanza de encontrar una mejor forma de vida en Norteamérica.

La hambruna de la papa

En el siglo XIX, Irlanda era principalmente una sociedad agrícola gobernada por Gran Bretaña. La mayoría de los ciudadanos irlandeses eran arrendatarios de propiedades de terratenientes británicos. Cosechaban papas, un cultivo fácil de mantener con una buena fuente de nutrientes. Sin embargo, cuando la primera plaga de la papa llegó en 1845, tenían recursos limitados de alimento para compensar la pérdida de las cosechas.

A medida que el suministro de alimentos menguaba, millones se enfrentaron a la hambruna. La peste continuó hasta 1849, pero sus efectos se extendieron hasta los años de 1850. Para 1851, más de un millón de personas murieron como resultado de la Hambruna Irlandesa de la Papa.

La inmigración a América

Muchos de los barcos que solían transportar inmigrantes irlandeses a través del Atlántico eran barcos de carga de materias primas, como madera, de Canadá y Estados Unidos a Gran Bretaña. En lugar de volver a América con barcos vacíos, los capitanes ofrecieron transportar a inmigrantes por una tarifa baja. La comodidad de los pasajeros no era una prioridad y se suministraban miserables raciones de alimento. Durante este periodo, el viaje transatlántico duraba de uno a dos meses, dependiendo del clima y de las circunstancias de cuarentena.

"Barcos ataúd"

Muchos de los barcos que solían transportar inmigrantes irlandeses a través del Atlántico eran barcos de carga de materias primas, como madera, de Canadá y Estados Unidos a Gran Bretaña. En lugar de volver a América con barcos vacíos, los capitanes ofrecieron transportar a inmigrantes por una tarifa baja. La comodidad de los pasajeros no era una prioridad y se suministraban miserables raciones de alimento. Durante este periodo, el viaje transatlántico duraba de uno a dos meses, dependiendo del clima y de las circunstancias de cuarentena.

Pocos barcos contaban con personal médico, sin embargo, las condiciones de sobrepoblación contribuían a la propagación de enfermedades. Estos barcos fueron conocidos como "barcos ataúd" debido a la pérdida de vidas que ocurrió a bordo. En algunos casos, la tasa de mortalidad a bordo de los barcos podía ser de más de 30 por ciento.

Adversidades continuas

La inmigración irlandesa siguió mucho después de que la crisis disminuyera en Irlanda. La mayoría permaneció en los grandes centros urbanos del noreste, encontrando trabajo en fábricas y viviendo en vecindarios sobrepoblados. Muchos inmigrantes encontraron mayores dificultades en América con el surgimiento del partido "Know-Nothing-Party -- un partido antiinmigrante y anticatólico -- en los años 1850, basado en el temor de que los inmigrantes influirían de manera adversa en las estructuras económicas y políticas del país.

Los Caballeros de Colón, fundada en 1882 por el Padre Michael J. McGivney, párroco en New Haven, Connecticut, e hijo de inmigrantes irlandeses, unió a los hombres católicos para apoyarse entre ellos y las familias de los miembros fallecidos.

En el centro de la exposición Huyendo de la Hambruna se encuentran seis pinturas del artista británico Rodney Charman que describen el arduo viaje de estos hombres, mujeres y niños irlandeses. Todos los barcos que se representan en la obra son reales y muchos se enfocan en un viaje específico. También se incluyen en la exposición diversas esculturas de bronce en préstamo, cortesía del Museo de la Gran Hambruna de Irlanda en la Universidad de Quinnipiac en Hamden, Connecticut.