Atrio

La entrada principal del museo fue completamente remodelada y ahora cuenta con un atrio de varios niveles con escaleras para tener acceso a las exposiciones en la parte superior. Una cruz de 387 años procedente de la Basílica de San Pedro domina el espacio.  Fue un regalo del Papa Juan Pablo II a Caballeros de Colón en agradecimiento a la ayuda que Caballeros de Colón proporcionó para restaurar la fachada de la Basílica.  Debido a su condición frágil, la cruz no fue re-instalada como parte de la estatua de Cristo Redentor en el tope de San Pedro.